Cada temporada de influenza resurgen los mismos mitos: que la vacuna enferma, que no sirve, que solo es para adultos mayores. Estas creencias, aunque comprensibles, no tienen respaldo científico y pueden impedir que personas en riesgo accedan a la protección que necesitan. A continuación, revisamos cinco de los mitos más comunes y los contrastamos con la evidencia disponible.
Mito 1: “La vacuna me va a dar influenza”
Este es probablemente el mito más persistente. La vacuna contra la influenza que se utiliza en Chile es una vacuna inactivada — no contiene virus vivo y, por lo tanto, no puede causar la enfermedad. Lo que algunas personas experimentan después de la vacunación (dolor leve en el brazo, malestar general por 1-2 días) es la respuesta normal del sistema inmunológico aprendiendo a defenderse. Según la OMS, estos efectos secundarios son leves, transitorios y esperables.
Mito 2: “Si estoy sano, no necesito vacunarme”
Estar sano reduce el riesgo de complicaciones graves, pero no elimina el riesgo de contagio ni de transmisión. Una persona sana puede contraer influenza y contagiar a personas vulnerables de su entorno: abuelos, niños pequeños, embarazadas o compañeros de trabajo con enfermedades crónicas. Vacunarse es un acto de protección personal y comunitaria.
Mito 3: “Ya me vacuné el año pasado, no necesito repetirla”
El virus de la influenza tiene una alta capacidad de mutación. Cada temporada circulan cepas distintas, y la composición de la vacuna se actualiza anualmente según las recomendaciones de la OMS. La vacuna 2026 fue diseñada específicamente para responder al subclado K de influenza A(H3N2), que es la variante predominante este año en Chile. La vacunación del año anterior no ofrece protección óptima contra las cepas actuales.
Mito 4: “La vacuna es solo para adultos mayores”
Los adultos mayores son uno de los grupos prioritarios, pero no el único. El Ministerio de Salud de Chile define como grupos obligatorios de vacunación a: personas de 60 años y más, personal de salud, enfermos crónicos entre 11 y 59 años, embarazadas en cualquier etapa de la gestación, niños desde los 6 meses hasta 5° año básico, y trabajadores de educación preescolar y escolar. La influenza puede ser grave para cualquiera de estos grupos.
Mito 5: “Es mejor esperar al invierno para vacunarse”
La vacuna necesita aproximadamente dos semanas para generar la respuesta inmunológica completa. Esto significa que quien se vacuna cuando ya hay alta circulación viral está expuesto durante el período más crítico sin protección. Los datos del MINSAL muestran que las atenciones de urgencia por enfermedades respiratorias ya han aumentado significativamente. Vacunarse en abril es la ventana óptima para llegar protegido al invierno.
Conclusión
Los mitos sobre la vacuna de la influenza no son inofensivos — pueden impedir que personas en riesgo tomen una decisión que podría evitar una hospitalización o salvar una vida. Informarse con evidencia científica es el primer paso. Vacunarse es el segundo.
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